
Las olas de calor encienden la alarma en los festivales de música veraniegos y los obliga a repensarse
La música en directo mira el termómetro. "Que aquí cada año hace más calor es clarísimo". Lo dice Stefano Maccarone, director del Share Festival, la g...
La música en directo mira el termómetro. "Que aquí cada año hace más calor es clarísimo". Lo dice Stefano Maccarone, director del Share Festival, la gran cita de referencia de la Generación Z barcelonesa, y lo refrendan los datos científicos: el mes pasado fue el julio más cálido registrado por el Observatori Fabra en sus 113 años de mediciones. Por primera vez en todo ese tiempo, la temperatura máxima superó en Barcelona los 30 grados todos los días del mes, con picos de más de 40. Las altas temperaturas condicionan los hábitos de la población y afectan especialmente a las actividades que se desarrollan al aire libre. Y en esa oleada de angustia climática a la que nadie escapa, los festivales de música veraniegos son un ámbito especialmente sensible por varias razones: la elevada concentración de gente, la larga duración de las jornadas y su innegociable condición de evento a la intemperie.