
Eclipses de ficción (1): Malos augurios y listillos en apuros
En el verano homérico de 2026 no parece haber otro modo ...
En el verano homérico de 2026 no parece haber otro modo de comenzar esta serie de crónicas que citando los versos 356 y 357 del canto vigésimo de 'La Odisea': "El sol ha desaparecido del cielo y una terrible oscuridad se extiende por doquier". Con estas palabras, pronunciadas por el profeta Teoclímeno justo después de vaticinar que los pretendientes de Penélope iban a morir esa misma noche, Homero inauguró la tradición literaria de emplear el eclipse solar como metáfora o augurio de un destino aciago. En realidad, no está nada claro que Teoclímeno estuviera en realidad describiendo un eclipse, aunque Plutarco y Heráclito así lo creían y los astrónomos alemanes Carl Schoch y Paul Viktor Neugebauer aseguraron hace un siglo que el 16 de abril del año 1178 antes de Cristo (es decir, poco después de la supuesta fecha de la destrucción de Troya) hubo en efecto un eclipse solar total visible desde el mar Jónico.